Ajuste de cuentas.
Programo el despertador, no bostezo, solo sé que es hora de meterme a la cama.
Quién demonios inventó la globalización, solo sirve para sincronizar calamidades y noticias.
Lo sé, estoy de malas, este horario me pone de malas.
Hace pocos días volví del pueblo donde viví mi infancia, y tengo la percepción de que enterarse de lo que sucede en otras partes del mundo, del mundo actual, solo aumenta las preocupaciones o nos brinda el triste consuelo de saber que siempre habrá alguien más jodido que nosotros.
Ni hablar, sigo negado a dormirme, afuera ladran los perros, adentro, el refrigerador vibra cada que acaba su ciclo, algo está mal colocado sobre él.
Así, exactamente así, como en el refrigerador, así me vibra este dichoso horario de verano.
Lo mejor que puedo hacer es levantarme y acomodar eso que está mal colocado sobre el refri, y eso hago, eso mientras espero que alguien o algo me acomode este desajuste de horario de verano que me rechina por todos lados.